Las enfermeras, el camino hacia el autocuidado

Las enfermeras, el camino hacia el autocuidado

La saturación de los servicios de Atención Primaria, el aumento de la esperanza de vida y, por ello, el incremento de la cronicidad en la población hacen que fomentar el autocuidado deba ser uno de los objetivos principales de cualquier sistema de salud moderno. Por esta razón, cada 24 de julio se celebra el Día Internacional del Autocuidado. La fecha no es aleatoria ya que lo que se pretende es que nos cuidemos todo el tiempo, las 24 horas, siete días de la semana. Por eso el 24/7 ha sido elegido mundialmente como el día en el que visibilizar la importancia de cuidarnos nosotros mismos para mejorar nuestra calidad de vida.

“Entendemos autocuidado como la capacidad que tiene la persona de gestionar su cuidado. La persona tiene que ser responsable de su salud. Los enfermeros tenemos que enseñar a los pacientes a aumentar su salud en la vida cotidiana, gestionar su adherencia al tratamiento, ayudar que sean autónomos y que puedan participar en la toma de decisiones”, explica Soledad Ochandorena, directora asistencial de la Dirección de Atención Primaria del Área Noroeste del Servicio Madrileño de Salud. Desde el punto de vista de la directora asistencial, el papel de las enfermeras en el fomento de este hábito es clave ya que son quienes “ayudan al paciente en la fase de promoción y prevención” además, son un pilar básico para que “mejore su conocimiento en relación con los hábitos saludables y colaboran para todo lo que son los factores de riesgo para prevenir una futura enfermedad”. Pero no sólo en la prevención hay autocuidado, en el proceso de enfermedad es también importante. “Las enfermeras enseñamos a gestionar la enfermedad de forma autónoma e independiente, a tomar las decisiones y hacer responsable al paciente de su propio proceso, tanto del terapéutico, como del cuidado, para no ser dependiente del sistema”, concreta Ochandorena.

Autonomía

El objetivo de cualquier enseñanza de cuidado autónomo es fomentar la autonomía de la persona, ya sea en un proceso de enfermedad o estando sanos. “El autocuidado da autonomía y hace que la propia persona se corresponsabilice de su salud y tenga mayor independencia. De la misma manera que en la fase de no enfermedad o de salud puedas tener más capacidad para hacer intervenciones de promoción y prevención de la enfermedad y en la cronicidad mayor conocimiento del proceso salud enfermedad y tener mayor autonomía”, relata Soledad Ochandorena.

La directora asistencial insiste en el papel de las enfermeras en la educación en este proceso “la enfermera es el profesional clave en la gestión, la ayuda y la educación de forma estructurada para potenciar un paciente más activo que participe en su toma de decisiones, en su cuidado y potenciar la autonomía en ese proceso salud-enfermedad. La enfermera es importante tanto con el consejo individual como con el consejo estructurado o en una intervención más grupal de educación para la salud. Es el agente clave que ayuda a trabajar a ese paciente activo en su proceso salud- enfermedad” afirma.

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