La XIV edición del Experto de Urgencias y Emergencias en Sevilla cierra con un simulacro de derrumbe

La XIV edición del Experto de Urgencias y Emergencias en Sevilla cierra con un simulacro de derrumbe

El pasado mes de mayo, el grupo de estudiantes del curso de Experto Universitario en Urgencias y Emergencias partía hasta la localidad de Cazalla de la Sierra, Sevilla. Allí pusieron el broche final a la XIV edición con un simulacro de derrumbe en el Colegio Santa Clara, una simulación de catástrofe que podría ser perfectamente real. En este caso se eligió el derrumbamiento de un aula y un pasillo en un centro educativo, con las dificultades que eso conlleva.

El objetivo de la actividad fue poner en práctica todas las destrezas adquiridas durante el curso, coordinándose además con otros estamentos. Como objetivos específicos: aplicar los medios de triaje, el soporte vital avanzado, el soporte vital avanzado al trauma y, como en todo simulacro, darle seguridad a la población mostrando como se actúa institucionalmente colaborando todo el personal que interviene en estos casos.

El simulacro

Un derrumbe de un aula y un pasillo en el Colegio Santa Clara de Cazalla de la Sierra hacía saltar las alarmas. Rondaban las dos y media de la tarde cuando la Policía Local llegaba al recinto, acordonaba la zona y valoraba la gravedad del suceso pidiendo los recursos sanitarios oportunos. Así llegaba el primer grupo de sanitarios, compuesto por tres personas, y posteriormente los Bomberos, con un camión de salvamento preparado para romper hierros y sacar a los atrapados por el derrumbe, colaborando con las labores sanitarias de evacuación de víctimas. También prestaron su ayuda como primeros intervinientes los testigos del suceso. Estos eran los propios compañeros de los heridos que habían salido ilesos o tenían pequeños rasguños.  La Cruz Roja de Sevilla llegaba con una ambulancia de dotación de enfermería y comenzaba  la intervención.

Sectorizaron la parte de atención a las víctimas, en las que el primer escalón corresponde a los rescatadores. Estos entraron y atendieron a las víctimas clasificándolas y aplicándoles triaje según su pronóstico vital, que se divide entre aquellos que tienen más posibilidades de vivir y los que tienen más posibilidades de no tener lesiones irreversibles o que dejen secuelas. Se clasifican en tres colores: rojo los extremadamente graves, amarillo los graves pero que se pueden salvar y verde ilesos, afectados por crisis de ansiedad o pequeñas lesiones que puedan incluso atenderse en un centro de salud.

Posteriormente se establecía un segundo área que corresponde con la de socorro, en la que se establece el puesto sanitario avanzado. Allí la importancia estaba en salvar al mayor número de personas y evitarle lesiones incompatibles con la vida. Tuvieron hasta 15 personas con parada cardiorespiratoria, con las que realizaron las labores de reanimación cardiopulmonar. A los que llegaban con lesiones se les controló las hemorragias de manera efectiva con la colocación de torniquetes y vendajes compresivos. También se les inmovilizó con férulas de transporte sanitario.

Un regulador de la evacuación iba indicando a qué hospital debía de ir cada afectado, y con la ayuda de una UVI móvil de Cruz Roja se simularon las salidas hacia los centros hospitalarios. Para dar más credibilidad al simulacro, contaron con maquilladoras que fabricaron lesiones en látex y caucho, simulando fracturas abiertas, exaltación de lesiones, agudización de hemorragias, etc.

Necesitas más información

Ponte en contacto con nosotros

Si necesitas más información escríbenos explicando todas tus dudas. Te las intentaremos resolver lo antes posible

Contacto