Gestión enfermera; la importancia de los mandos intermedios.

Gestión enfermera; la importancia de los mandos intermedios.

Cuando hablamos de gestión enfermera, hemos de asumir que los nuevos perfiles directivos se encuentran ya inmersos de lleno en un entorno digital, donde la enfermería debe tener la capacidad de asumir los constantes flujos de información, la actualización en sus áreas competenciales, así como en optimizar las actividades que conforman su desempeño de tareas.

En la gestión sanitaria hoy en día se habla mucho de liderazgo, sin tener claro que implica esa palabra; es de vital importancia redefinir estrategias, pensar de forma ágil y digitalizar las competencias clave, obteniendo de esta manera el máximo valor útil de la ingente cantidad de datos que pueden ser procesados e interpretados, posicionando la actividad de la institución en un ecosistema mucho más amplio, dinámico y basado en la evidencia para la toma de decisiones.

Si en general, en el mundo empresarial se necesitan nuevos perfiles ejecutivos que actúen adecuadamente y en un tiempo récord ante posibles modificaciones en los entornos de trabajo, en el ámbito de la gestión sanitaria no se puede considerar como menor esta necesidad, siendo de vital importancia la estandarización y el reflejo documental de los procesos estratégicos, clave y de soporte, que afectan a cada una de las diferentes áreas de funcionamiento e involucrar de la misma forma con entusiasmo a toda la plantilla de los diferentes servicios.

En el contexto de la calidad total que hoy en día se exige, son recomendables perfiles humanos innovadores y cercanos, que sepan escuchar a los clientes, tanto externos como internos, dado que de ellos y de la correcta interpretación de la información que desprenden, se suelen obtener las mejores soluciones y líneas de acción para generar nuevos servicios de éxito y adaptar las actividades ya desarrolladas a los nuevos paradigmas actuales.

Importancia de los supervisores de enfermería

La enfermería, no sin gran esfuerzo y tras muchos años de evolución, junto con un refuerzo importante en el plano formativo, ha conseguido demostrar sobradamente que puede gestionar eficientemente los recursos disponibles para cubrir de manera integral las necesidades de los usuarios en nuestra institución.

Sin atender a los perfiles dedicados a la alta gestión, donde el tema adquiere mayor complejidad, las supervisiones de unidad o puestos intermedios en los organigramas también deben responder en la actualidad a amplios perfiles competenciales como figuras clave en la gestión, liderazgo y buen funcionamiento de los centros sanitarios.

Objetivos de la gestión enfermera; funciones de los mandos intermedios

  • Cumplir los objetivos institucionales, garantizando la comunicación entre los miembros del equipo y la Dirección de Enfermería, estableciendo vínculos funcionales y eficaces. (Alinear misión, visión, valores y objetivos a la práctica diaria).
  • Optimizar la calidad de los cuidados en nuestra área de trabajo.
  • Gestionar incidencias, organizar y coordinar al personal adscrito al área competencial, promoviendo una actitud de consenso-armonía para lograr un clima laboral proactivo y dinámico. Procurar la salud física, psicológica y la seguridad de trabajadores y usuarios.
  • Evaluar el funcionamiento y la actividad asistencial, dentro del ciclo de mejora continua. Detectar problemas y ofrecer soluciones.
  • Garantizar la seguridad y continuidad de cuidados de los usuarios, aumentando la satisfacción percibida.
  • Mantener debidamente actualizados los conocimientos y aptitudes para el correcto ejercicio de la profesión sanitaria y transferir dicho valor a otros actores, aumentando el valor del capital humano institucional, siendo un referente de buena praxis.
  • Fomentar la toma de decisiones basadas en la evidencia y colaborar en el desarrollo de un óptimo nivel científico-técnico en nuestra institución y de la profesión enfermera.
  • Dispensar un trato respetuoso al medio ambiente y un correcto proceso en la gestión inversa de residuos.
  • Mejorar los procesos logísticos y la amortización de recursos materiales adscritos al área competencial.
  • Recopilar y procesar datos que aumenten nuestro valor institucional y repercutan en el bienestar social, a través de nuestras acciones de mejora.

Retos actuales de las supervisiones de enfermería

Por tanto, el reto principal es el de dotar de sentido al trabajo de los demás, y que el resto de los compañeros hagan los mismo en sus diferentes roles, preocupándose por cómo de bien desarrollan su respectivo trabajo.

Como consecuencia, al actuar movidos por el bien que harán a terceras personas, es más fácil lograr cohesión y unidad entre los diferentes miembros del grupo, departamento u organización todo lo cual puede llevar a un mayor número de comportamientos cooperativos y mejorar el rendimiento de la relación líder-seguidor.

Además, tomando en consideración que es este elemento trascendente sobre el que gira la figura del buen líder, podemos concluir que se actúa usando los poderes de los que dispone en beneficio de todos, haciendo muy difícil que los mismos puedan ser usados con fines pura y únicamente egoístas (Pérez-López).

Resulta imprescindible, atendiendo a elementos tan importantes como los niveles de evidencia científica que sustentan la adopción de medidas en la gestión y la movilización de los recursos, tanto humanos como materiales, el realizar de facto un correcto aprovechamiento del talento humano de los gestores para generar valor implícito en la institución.

 

De esta manera se asegura una atención excelente y a su vez, aumenta la confianza en términos generales de liderazgo, estableciendo una comunicación bidireccional entre la anta dirección y todo el personal a su cargo.

Hoy en día una correcta gestión ya no se basa solo en manejar determinadas herramientas, estrategias y procesos. Es importante la gestión de emociones y riesgos, la humanización de los cuidados y que estos sean de calidad y la adaptación a los cambios rápidos que se van produciendo en la sociedad y a su vez repercuten directamente en el ámbito sanitario.

Por otro lado, resulta evidente la utilidad de conocer y consensuar niveles de logro mínimo exigido en la evaluación por objetivos, así como un tratamiento adecuado y ordenado de toda la información que se desprende de la práctica asistencial actual, para justificar un buen desempeño del cargo se supervisión, repercutiendo positivamente en todos los niveles de la gestión institucional y sanitaria.

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