7 claves para diferenciar alergia alimentaria de intolerancia

7 claves para diferenciar alergia alimentaria de intolerancia

A menudo podemos encontrar confusión a la hora de diferenciar una alergia alimentaria de una intolerancia.  De acuerdo a los últimos estudios publicados, las alergias alimentarias afectan a un 2-7% de la población española (datos que se han duplicado en poco más de 10 años) y cuentan con síntomas de mayor gravedad. Por otro lado, la intolerancia alcanza a un 20% de la población y de menor gravedad. Por esta razón, Cristina Cuarental y Miguel Ángel Díaz, enfermeros del Servicio de Alergia del Hospital Universitario 12 de octubre y colaboradores de la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud, han elaborado siete claves para que sepamos diferenciar perfectamente una alergia alimentaria de una intolerancia.

  1. Conocer su definición:

    Alergia alimentaria: Es una reacción inmunológica que se produce cuando el organismo reconoce una sustancia como extraña y reacciona contra ella formando anticuerpos. Intolerancia alimentaria: Es una alteración de la digestión o del metabolismo de los alimentos que puede ser enzimática o farmacológica.
  2. Tienen diferentes manifestaciones clínicas:

    Alergia alimentaria: Varían según las características del alimento, cantidad y predisposición individual. Pueden ser leves o más graves como urticaria (habones), rinitis, asma, vómitos, diarrea, dolor abdominal, pudiendo tener consecuencias mortales. La aparición es inmediata o en pocas horas. Intolerancia alimentaria: Los síntomas son fundamentalmente digestivos: dolor abdominal, diarrea o vómitos, además de dolor de cabeza, ansiedad o depresión. La aparición depende de los casos.
  3. Diagnóstico:

    Alergia alimentaria: Se realiza en base a una detallada entrevista clínica y con pruebas diagnósticas in vitro  y pruebas in vivo como son las pruebas cutáneas  y las provocaciones orales controladas. Intolerancia alimentaria: Se conoce a través de la historia clínica del paciente. Hace falta hacer pruebas directas como una biopsia duodenal o indirectas como el test de hidrógeno expirado con sobrecarga de lactosa, test genético, test de gaxilosa en orina y/o sangre. Además, siempre necesita confirmarse a través de la eliminación de la dieta del alimento a estudiar.
  4. Alimentos implicados:

    Alergia alimentaria: La reacción no se origina por el alimento completo, sino por determinados alérgenos contenidos en el mismo (proteínas o glicoproteínas) que son capaces de inducir una respuesta de anticuerpos. En la población española, los principales alimentos implicados son la leche y el huevo (sobre todo en niños) y las frutas, las verduras y los frutos secos en adultos. Intolerancia alimentaria: Destacan sobretodo el gluten, la lactosa y la fructosa, que pueden aparecer tanto en la infancia como en edad adulta.
  5. Factores predisponentes:

    Alergia alimentaria: Factores genéticos, historia familiar, factores ambientales (dieta), edad (mayor prevalencia en niños por inmadurez inmunológica), sexo (en edad adulta, mayor prevalencia en mujeres), atopia, etnia, factores socioeconómicos y fármacos (por ejemplo, antiácidos). Intolerancia alimentaria: Factores genéticos, orgánicos, farmacológicos, funcionales y ambientales.
  6. Tratamiento:

    Alergia alimentaria: Existen tres niveles de tratamiento: Etiológico, que consiste en una dieta de eliminación, con especial atención además a la reactividad cruzada o la presencia de alérgenos ocultos, trazas o no declarados; Sintomático, con medicación para frenar los síntomas de la alergia, antihistamínicos, corticoides y adrenalina autoinyectable en caso de anafilaxia, que deberán llevar siempre consigo los pacientes de riesgo; y Específico, a través de inmunoterapia, anticuerpos monoclonales e Inducción de Tolerancia Oral (ITO). Intolerancia alimentaria: Se trata excluyendo el alimento implicado de la dieta. Clínicamente no requiere tratamiento de urgencia, aunque a largo plazo puede llevar a complicaciones como degradación del intestino, alteraciones por malabsorción y alteración del sistema inmune.
  7. Prevención:

    Alergia alimentaria: Distinguimos una prevención primaria, encaminada a evitar la sensibilización a alérgenos alimentarios, mediante la identificación precoz, perinatal de sujetos de alto riesgo atópico. Y una prevención secundaria encaminada a una dieta de eliminación correcta del alimento. Intolerancia alimentaria: Los pacientes que, por un estudio genético, pueden tener riesgos de desarrollar celiaquía, deberán hacer una dieta preventiva de evitar los alimentos que contengan gluten. En otros casos se pueden prevenir las intolerancias recurriendo a productos de sustitución especiales (alimentos sin gluten o leche sin lactosa, por ejemplo). Por ultimo los enfermeros añaden un consejo común para ambos casos “tanto en la alergia como la intolerancia alimentaria, debe prestarse especial atención al etiquetado de los alimentos a consumir, así como a la carta de alérgenos cuando se coma fuera de casa o en comedores escolares, higienización de las superficies de trabajo, manipulación adecuada de utensilios o cocinar primero el alimento implicado para evitar contaminaciones”.

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