Cómo cuidar la piel durante el verano

Cómo cuidar la piel durante el verano

En la antigüedad la gente se emblanquecía la piel con productos, que en algunos casos eran tóxicos, para conseguir cumplir con los cánones de belleza de la época. Pongamos el caso de los griegos que utilizaban el carbonato de plomo o el uso del arsénico en el siglo XVI. No fue hasta 1920 cuando Coco Chanel puso de moda el bronceado, tras pasar unas vacaciones en la Riviera francesa. Así, se estableció una nueva tendencia en la moda y los cánones de belleza dando lugar a que mucha gente pase horas enteras tomando el sol.

Con la llegada del verano son muchas las personas que aprovechan para tomar el sol y tratar de broncear su piel.

En la actualidad en muchos países occidentales una piel bronceada es deseable estéticamente, aunque tomar el sol en exceso favorece la aparición de cáncer de piel y puede provocar quemaduras solares.

A pesar de que muchas personas son conscientes de que la radiación ultravioleta es peligrosa, desconocen las formas más efectivas para protegerse.

¿Cómo se produce el bronceado?

El bronceado es el oscurecimiento natural de la piel estimulado por la exposición a la radiación ultravioleta de la luz solar (o de otras fuentes artificiales como puede ser un solárium).

El oscurecimiento de la piel es causado por el incremento de un pigmento corporal denominado melanina. Este pigmento se encuentra en las células de la epidermis y se sintetiza con la exposición de ésta ante la radiación de la luz ultravioleta existente en el espectro luminoso de la luz solar. ​ La melanina se produce específicamente por las células denominadas melanocitos y tiene como misión proteger al cuerpo de excesos en la radiación solar, que podría llegar a ser dañino para la salud. El oscurecimiento de la piel torna a ser del color del bronce, de ahí su nombre. Dependiendo de la genética de las personas se puede alcanzar el oscurecimiento con mayor o menor progresividad.

¿Cómo puedo protegerme de la radiación solar?

Los protectores solares evitan o disminuyen los efectos causados por la radiación solar. Se trata de agentes que ayudan a prevenir que los rayos ultravioletas (UV) lleguen a la piel. Existen dos tipos de radiación ultravioleta, los rayos UVA y los rayos UVB, los cuales causan daños a la piel y aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel.

El sol emite principalmente dos tipos de rayos ultravioletas que son perjudiciales para la piel, que son los UVB y los UVA. Los primeros tienen una mayor incidencia entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde. Por este motivo, no se recomienda que se exponga el cuerpo al sol en exceso durante este horario, ni siquiera utilizando protección.

Es muy importante tener presente que son los rayos ultravioletas los que más influyen en el daño sobre la piel, los cuales procedente principalmente del sol. Sin embargo, ocurre lo mismo con las máquinas de rayos UVA.

Por su parte, los rayos UVA están presentes durante todo el día y durante todo el año.

Las frecuencias de la luz solar encargadas de excitar la síntesis de melanina se suelen dividir en dos rangos UVA (rango entre los 315 hasta los 400 nm de longitud de onda) y UVB (de 280 hasta 315 nm de longitud de onda). Las ondas del rango UVB poseen mayor energía que las procedentes del rango UVA y por esta razón son más dañinas para la piel.

¿Qué protector es el más recomendado para protegerse?

Para poder protegerse de manera efectiva frente a estos rayos perjudiciales para la piel se recomienda el uso de protectores solares de amplio espectro. Esto quiere decir que ofrece cobertura en ambos tipos de rayos ultravioletas.

Además, debes tener en cuenta los siguiente:

  • El factor de protección (FPS o SPF)debe ser en pieles blancas 50 o más.
  • En pieles oscuras o tostadas se recomienda FPS 30 o más.
  • Se debe emplear el mismo factor por todo el cuerpo.
  • Es importante colocarse una gran cantidad de producto, sin olvidar zonas como orejas, cuello o el dorso de pies o manos.
  • Utilizar siempre el mismo factor. No debes cometer el error de empezar con un factor y reducirlo a medida que se va consiguiendo bronceado.
  • No tienes que mantenerlo durante mucho tiempo al sol. El paso de las horas hace que el efecto protector de este tipo de productos desaparezca.

Otras formas de protegerse

Además de utilizar un buen protector solar, otras maneras de protegerse frente a los daños de los rayos del sol son los siguientes:

  • Es aconsejable estar a la sombra. No obstante, hay que tener en cuenta que las sombras leves dejan pasar hasta un 50% de la radiación.
  • La ropa también ayuda a proteger. Se pueden utilizar prendas de manga larga, sombreros o pantalones. Pese a que la ropa blanca es más fresca, protege menos que la negra.

La protección es necesaria aún estando nublado

Al contrario de lo que se pueda pensar, que no haya sol no significa que no haya peligro para la piel. Las nubes impiden que veamos el sol, pero no impiden que los rayos ultravioletas las atraviesen. Las nubes dejan pasar el 80% de la radiación; y el agua solo filtra el 50% de los rayos ultravioletas.

Por tanto, debes utilizar protector aún sin que haya sol, con el cielo nublado.

Cómo cuidar la piel durante el verano

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

Las personas que tienen un mayor riesgo frente a la radiación solar son:

  • Niños menores de 6 meses, ya que no pueden utilizar protector solar, al absorberse por la piel, algo para lo cual el niño aún no está preparado en esta etapa de su vida.
  • Niños menores de entre 6 y 12 meses. Aunque pueden utilizar protector solar en algunas situaciones ocasionales, no es recomendable. Debes utilizar productos específicos para niños, que ofrecen mayor seguridad, ya que tienen más filtros físicos y menos químicos.
  • Aquellas personas que padecen enfermedades fotosensibles.
  • Quienes tengan algún tipo de infección activa en la piel.
  • Aquellas personas que cuentan con muchos lunares.
  • Las personas que toman algún tipo de medicamentos fotosensibilizantes, tales como remedios para la presión, antibióticos, diuréticos, psicofármacos, etcétera.
  • Quienes tienen algún tipo de cáncer, ya que la exposición solar disminuye las defensas.

Qué hacer en caso de quemaduras solares

En el caso de que padezcas un leve enrojecimiento de la zona, será suficiente con que utilices algún producto para después del bronceado, además de hidratarte adecuadamente tras la quemadura. También se debe evitar la exposición hasta que la piel se encuentre recuperada.

Si es una quemadura grave, es necesario consultar con un médico. Es recomendable evitar cualquier remedio casero.

 

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