Enfermería es la profesión idónea para detectar el maltrato y ayudar a las mujeres en esta situación

Enfermería es la profesión idónea para detectar el maltrato y ayudar a las mujeres en esta situación

Enfermería es la primera puerta a la que llaman muchas mujeres maltratadas, sin embargo, el motivo no suele ser la violencia que ejercen sobre ellas sino síntomas inespecíficos de diversa índole que las llevan a consultar. Por ello, desde la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud (EICS) se insiste en la importancia que adquiere la sensibilidad, la formación y el entrenamiento en técnicas de comunicación de enfermería para acercarse a estas mujeres y ayudarlas a romper con la situación en la que se encuentran. Como explica la directora de la EICS, Pilar Fernández, en la antesala del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer , “desde enfermería, debemos ser conscientes de esta realidad, estar alerta ante este tipo de situaciones y saber actuar cuando sospechemos que una mujer está siendo maltratada”.

Su cercanía, el hecho de que sean en su mayoría mujeres y que mantienen un contacto habitual con sus pacientes, convierten a las enfermeras en las profesionales idóneas para detectar situaciones de riesgo de violencia de género y detectar cuándo se está produciendo el maltrato.

Para ello, existen una serie de pautas que pueden guiar su actuación:

  1. Crear un clima de confianza: solo si la mujer se siente segura será capaz de relajarse y confiar en otra persona para hablar de la situación que atraviesa. Valorar la seguridad de la mujer y tomar medidas de protección para minimizar el riesgo.
  2. Hablar con ella a solas: hacerlo delante de otros pacientes, familiares e incluso profesionales sanitarios sólo puede contribuir a que la mujer se distancie aún más. Es fundamental que en la conversación solo existan dos personas: la enfermera y la mujer. Y, por supuesto, que no se produzca en un pasillo sino en un lugar en el que se sienta protegida y no exista el riesgo de que otros puedan estar escuchando. No verificar el testimonio de la mujer hablando con su agresor.
  3. Escuchar sin juzgar: una mujer que está constantemente sometida al juicio de una pareja que la maltrata no necesita que la sigan juzgando, aunque sea con buena voluntad. Criticar su comportamiento porque no ha sido capaz de abandonar o denunciar a su agresor es lo último que quiere oír.
  4. La empatía: no sólo hay que escucharla, hay que prestarle atención.
  5. Validar sus sentimientos, aunque puedan parecer contradictorios. Una mujer en esta situación puede experimentar sentimientos muy dispares, pero eso no debe hacernos dudar de su historia. Además, se ha visto que el maltrato puede afectar a la memoria. Jamás dudes de su relato.
  6. Preguntar: debemos preguntar a la mujer cómo le va en su casa, si tiene problemas con su pareja. Hay que perder el miedo a preguntar, no nos estamos entrometiendo, estamos ayudando.
  7. Garantiza la confidencialidad de lo que te cuente: no lo demos por hecho, digámoselo.
  8. Proporcionarle información sobre los recursos disponibles en el centro de salud, hospital o Comunidad Autónoma.
  9. Dejar la puerta abierta: aunque en ese momento rechace la ayuda, deja siempre la puerta abierta. Dale un número de teléfono al que pueda recurrir.
  10. Respetar siempre sus decisiones: sea cual sea la decisión de la mujer, hay que respetarla.

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